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Jueves 25 de mayo de 2017

La falacia de las cuotas sin interés

Sección
Integración
Fecha
8 de febrero de 2017

Federico Pipet *

“El tiempo es dinero.” En el capitalismo no existe la posibilidad de que transcurra la más mínima unidad de tiempo sin que el uso del dinero no deba ser retribuido. Comprar ahora y pagar luego, o prestar ahora y recibir luego, contiene un plazo que cuando hablamos de capital debe ser pagado mediante un interés que resulta de aplicar una tasa sobre el mismo.

Aquí no importa la ideología, la procedencia o el destino del dinero. Un plazo fijo de la ANSES, de un trabajador o de un dueño de empresa, en el mismo término y montorecibe casi la misma tasa. En un préstamo a un mismo plazo varía la tasa según el riesgo: a un empleado en relación de dependencia con acreditación en cuenta el banco le cobra menos que a un monotributista con ingresos variables.

En lo que a tarjetas de crédito respecta, tenemos un montón de ítems por los cuales los bancos o emisoras de tarjetas privadas obtienen beneficios, siempre en detrimento de los consumidores, ya que los cargos que se cobran a los comercios se trasladan indefectiblemente a precio.

A los consumidores usuarios de tarjetas les aplican cargos por renovación anual, interés por financiación (si no abona la totalidad), interés punitorio (si no paga el mínimo), seguro de vida por el saldo, gastos administrativos.

A los comercios, por el sólo uso del posnet, le cobran un 3% de comisión, luego deben esperar un plazo de varios días para recibir los fondos, salvo que los quieran anticipados y en ese caso le cobran un interés y más aún si la venta fue en cuotas.

Hablar de cuotas sin interés es una falacia muy grave en detrimento de los consumidores. La premisa engañosa de “cuotas sin interés” significa que compres o no en cuotas, el precio tiene incluidoun promedio de los intereses que corresponden abonar según la cantidad de consumidores que elijan pagar en el máximo de cuotas establecido. Por ejemplo, un producto con un precio de $ 1.200 hasta en 12 cuotas “sin interés” de $ 100, donde en promedio la mitad se vende al contado y la mitad en cuotas, en términos simplificados debería costar $ 1.100 al contado, o bien 12 cuotas de $ 108, esto último con un costo financiero total aproximado del 36% anual.

Quienes pierden bajo este sistema:Los consumidores que abonan al contado y en mayor medida los de bajos recursos que no tienen acceso a tarjetas de crédito, ya que muchas veces para conseguir el dinero recurren a entidades privadas de préstamo con tasas de interés muy elevadas. Entonces pagan doble interés, uno manifiesto por el préstamo y uno oculto, subsidiando a quienes acceden al sistema “sin interés”.

Quienes ganan. En primer lugar los bancos, ya que cobran 12 cuotas de $ 108 y al comercio le transfieren $ 1.100 menos el 3% de comisión por uso de tarjeta, es decir $ 1.067 (para nuestro ejemplo sería una ganancia anual del 45%). También ganan los comercios, porque el sistema les genera mucha publicidad e implica que muchos consuman engañados en cuotas cuando de otra manera no lo hubieran hecho. Y por último ganan aquellos usuarios de tarjetas de crédito que al comprar en cuotas “sin interés” acceden a tasas subsidiadas por quienes pagan al contado.

Hay que aclarar que el sistema “Ahora 12” también incluye intereses en las cuotas, aunque la tasa en este caso es subsidiada por el Estado y por lo tanto el costo financiero es menor. Pero observen que si yo compro un martes en 12 cuotas “sin interés” con una tarjeta X, o un jueves bajo la modalidad “Ahora 12”, el precio del producto y de cada cuota es el mismo, por lo que hay una inequidad también conel Estado que aporta un subsidio que no implica un menor valor del producto, y en definitiva, no llega como beneficio al consumidor.

Las últimas medidas dictadas por el gobierno en este sentido establecen que a partir del 1ro. de Febrero deberá publicarse el precio del producto bajo la forma de pago “Contado”, que implicaría ser abonado en efectivo, débito, o tarjeta de crédito en 1 pago. Si el comercio vende en cuotas, además debe informar el valor de éstas y el costo financiero total que implica. En caso de que el comercio desee vender en cuotas sin interés, deberá absorber los costos financieros correspondientes.

La medida agrega transparencia para el consumidor, además puede generar una baja de tasas de los bancos a efectos de que las cuotas no sean muy elevadas. Ahora bien, los precios de todos los productos que en parte se vendían en cuotas “sin interés” deberían bajar de precio y es aquí donde debemos estar atentos. Los comercios no deben apropiarse de la renta extra de esta medida manteniendo los valores actuales de los productos. Una vez que la medida entre en vigor, tenemos que comparar con los precios actuales y tratar de impulsar una baja de precios, comprando cuando realmente se observe esa situación.

Tal vez la medida debiera haber incluido un ítem para que los precios se ajusten al valor que corresponda sin costos financieros ocultos. Tenemos que confiar en que los comerciantes aprovecharán esta oportunidad para bajar los precios, ya que nada los obliga. Depende de nosotros los consumidores luchar por nuestro bolsillo, aceptando o no lo que vemos en góndola.

Por último, no hay que caer en la trampa de decir que el sistema “cuotas sin interés” aumenta las ventas. Los consumidores se merecen pagar lo que corresponde y la venta debe ser transparente y al precio justo, porque es lo mismo poner 900 gramos al paquete de harina que dice 1 kilo y bajarle un 10% el precio para vender más.

* Especialista en Mercado de Capitales

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