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Sábado 16 de diciembre de 2017

Siglo XXI y feudalismo

Sección
Integración
Fecha
13 de septiembre de 2017

Raúl Emilio Acosta

La lectura de dos de los libros de Byung - Chul Han (ensayos y disquisiciones sobre este siglo y los adelantos tecnológicos que comunican / aíslan la sociedad) dejan visible una contradictoria grieta, tan pero tan real que parece imposible no observarla. Cuáles de aquellas cuestiones de la Edad Media continúan vigentes y cuáles el presente plantea de un modo diferente. Y su interconexión, claro está. Su existencia permanente es la gran validación que sorprende

El eje, la pulsión básica de la sociedad ha sido siempre el mandato, la delegación de poder y el sujeto Estado como punto de ejecución de las políticas públicas, de los asuntos comunes a la sociedad. El más próximo el Estado Presente, también el Estado Ausente, el Fallido y el ideal perdido: al Bienestar por un Estado que complemente sus tareas en beneficio societario.

El pensador coreano, profesor afincado en Alemania, en su libro “Psicopolítica” plantea de qué modo adherimos a cuestiones que semejan demasiado a las cuentas del viejo rosario, dándole beneficios milagrosos a un smartphone. Tenemos fe en el aparato, le confiamos secretos y le pedimos soluciones. Hay algo de magia y mucho de fe en esos rituales. En “La expulsión de lo distinto” recurre al extremo de la necesidad de una “selfie”, un falso vivo para simular una realidad. Una autofoto que se viralice, en el universo virtual, para explicar el aislamiento y la absoluta soledad, impertinente, de un terrorista apretando el botón de la bomba con la que se inmola sabiendo que será tendencia mundial. Que eso lo satisface. Encontramos, sostiene, la respuesta al vacío en esa idea: nos mirarán, ahora nos mirarán.

El pensador recurre a ejemplos muy extremos para alertarnos que la tecnificación, la universalización de los medios, nos pone cada vez mas aislados y que a este peligro, el aislamiento inevitable por el exceso de comunicación, es necesario advertirlo. Que hay, por otra parte, necesidades sociales que claramente se ven postergadas por estos alicientes de comunicación mundial, que de ningún modo llevan al confort sino a la resignificación de venta, mercadeo y productos que reemplazan el anterior y que esas equívocas pulsiones sociales, específicamente, aletargan el verdadero pedido: comunicación. Solidaridad. Un mundo cada día mas comunitario. Descree el profesor de un buen final. Su tarea es convencernos del faltante, no del sendero a recorrer hasta encontrarlo.

Elecciones que solo son opciones

Estamos incluidos en sus análisis. Las recientes elecciones en Argentina (2015 y 2017) por las que se eligieron en el primer caso los poderes ejecutivos regionales y nacional y, en el segundo, los remplazos parciales de medio término en los respectivos poderes legislativos, ponen algunas de las frases de los actores políticos y algunas de sus técnicas como demostraciones de esta cínica encrucijada del profesor: “el liberalismo engendra una injusticia masiva de orden global”. “La sensación de vacío es fundamental para la depresión manifiesta”. “Hoy el poder adquiere cada vez más una formulación absolutamente permisiva... cuanto mayor más silencioso...”.

El eje de ambas elecciones fue la diferencia entre una forma de convencer, engañar, seducir, plantear al votante que un candidato era mejor que el otro. Ya desde Foucault aceptamos que el mayor poder no es el que mata sino el que disciplina. Se trató de eso, de disciplinar a quien, por 30 segundos, asumió el poder político de gestión. Decidió, en el menú, a quien delegarlo. Una opción. La monarquía atenuada de CFK era una advertencia insuperable. Contradicciones al rezo: se cayó en la tentación y claro, no nos libramos de todo mal.

Estudiar qué variables del comportamiento social deben escrutarse hasta lograr la definición “espontánea” se corresponden con el análisis científico de la sociedad. Hay un objetivo en el estudio. El poder que depende de la violencia no es el poder máximo sino aquel que resignifica y es capaz de generar la adhesión como algo espontáneo y natural. El miedo ayuda. Claro. Todas las estrategias tienden a eso: reconducir el convencimiento. Fabricarlo a partir de lo conocido.

Todos los estudios sistemáticos del comportamiento llevaron, en 2015 y 2017 a este punto. Debemos liberarnos de un poder violento. Votar un cambio era votar el cambio y la palabra resolvía el acertijo. No a la violencia, sí a la libertad. Cambiemos.

Ni unidos ni dominados: amansados

No se trata de un estado, de una corriente filosófica, sino de algo más profundo. Una palabra define lo que se hizo: “el poder inteligente”. Ese es un capítulo de la dominación de masas, su convencimiento en el siglo XXI. Ese poder inteligente no castiga. Igual resuelve por todos desde sí.

Todos los estudios de comportamiento social, realizados como sondeos del fondo del río para no encallar, sosteniendo la profundidad necesaria para la navegación, llevaron a resultados sorprendentes. Cuando se los conoció y certificó se trabajó socialmente ese mensaje.

Todos somos clase media, Todos abominamos del Estado. Todos somos honestos. Todos queremos que el Estado solucione nuestros problemas. Toda discusión es violenta y no queremos ser violentos. Hay un mañana mejor y debemos encontrarlo ya. Nosotros somos los buenos.

Es ese el recurso estratégico, el mensaje a usar por dos caminos, los medios tradicionales para los que vienen del siglo XX, por los nuevos métodos de comunicación para los que tienen sectores, enclaves, nichos, formas de relación diferentes. Todas son (un rosario dice Byung) artificios que nos condicionan a la fe. En esa fe creemos. Más claro. La fe por el “telefonito” o el zócalo de tevé. Nada se ha transformado tanto. La dominación por el mensaje. Más alambicadas técnicas para pilotear el mensaje. El viejo Mc Luhan sonríe.

Va de suyo que hay que poner allí (en el mensaje) los valores que esos estudios de campo definen como posibles para el convencimiento, para superar el miedo, para que el poder absoluto y silencioso siga ejerciéndose. Fin de la violencia. Somos libres. Cambiemos.

La elección de quienes han sido, en el caso del poder ejecutivo, los representantes de la técnica de seducción pone en claro esta metodología. No fueron hombres, acaso uno solo representándolos, el actual presidente, pero fueron los conceptos que el estudio día por día certificó como posibles, como aconsejables, como factibles de encauzar y profundizar los que permitieron este formato.

Los medios clásicos y los nuevos resolvieron el asunto con diversas formas para un mismo asunto: todos somos clase media y no queremos violencia. Cambiemos. Elegimos la libertad. Somos los buenos.

Los señores feudales con photoshop

“El miedo presupone la negatividad de lo distinto”. El mensaje es que somos los comunes, los transparentes, los posibles. Este sujeto, la transparencia, que termina por bloquear las diferencias en la porfía por la igualdad, nos ha engañado. Transparencia de qué y para qué. Si la respuesta viene resuelta la transparencia es un eslogan, no un fenómeno en curso.

Cuestión ¿Qué son las elecciones en el siglo XXI? Siguen siendo recursos de perpetuidad en territorios feudales, decisiones personales, convenientes a un designio, uno solo. Para los “entendidos” un ejemplo: Gildo Insfram. Disfrazados de siglo XXI, ante la violencia ostensible del régimen político anterior, ante la monarquía atenuada esta oferta indicaba una diferencia. Es en el mensaje que llegó la diferencia. No en el sujeto “acción política”, acción de gobierno. Sujeto social diferente. Objetivos. En ese punto, el que verdaderamente define dónde está y hacia dónde se conduce una sociedad, el oscurantismo es mas intenso. Algunos añoran el derecho de pernada de Scioli, De Vido, Moreno, Larroque, Aníbal Fernández, Wado De Pedro mientras otros, ay, ay, ay, aún lo ejercen.

Estamos usando las vacunas del siglo XXI, sus recetas, la más alta tecnología de estudios sociales para dominar, convencer, multiplicar el poder para seguir vendiendo la piedra filosofal. Los delegados de un monarca nunca fueron otra cosa que los cuidadores de feudos que respondían a un reino. Sólo reprendidos cuando los excesos alcanzaban al palacio central. Desde ese sitio, el palacio, se ungían caballeros, se disputaban torneos y se controlaba el bien y el mal. Hemos actualizado las técnicas, no la sustancia. Desde un solo sitio se define el bien y el mal. Con las técnicas del Siglo XXI una organización social que nunca se rindió a la modernidad. El mal siempre triunfa.

Todos somos clase media, Todos abominamos del Estado. Todos somos honestos. Todos queremos que el Estado solucione nuestros problemas. Toda discusión es violenta y no queremos ser violentos. Hay un mañana mejor y debemos encontrarlo ya. Nosotros somos los buenos.

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