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Miércoles 24 de mayo de 2017

Tucumán: el Parque Campo los Alisos, un recorrido hacia las ruinas incaicas

Sección
Turismo
Fecha de publicación
5 de diciembre de 2014

Con una extensión de 10.661 hectáreas, el Parque Nacional Campo de los Alisos se encuentra en la provincia de Tucumán, y cuenta con una riqueza arqueológica y ecológica que vale la pena explorar a pie, a caballo o a lomo de mula, durante toda una semana, con acampe y pernocte en refugios.

Ubicado en la región de las Yungas y los Altos Andes, se recuesta sobre su ladera oriental, al filo de los Cerros Nevados del Aconquija, cuyas cumbres limitan con la provincia de Catamarca.

El parque también limita con los ríos Las Pavas, al norte, y Jaya, al sur, que bajan del Aconquija para dar vida a Tucumán, ya que de ellos depende el riego de miles de hectáreas, el agua potable que consumen varias poblaciones y el nivel del Embalse de Río Hondo.

Creado en 1995, el recorrido del Campo de los Alisos comienza desde un sendero pedestre bien definido que vincula el paraje La Jaya, la puerta de acceso al Parque, a 847 metros sobre el nivel del mar, con La Ciudacita, uno de los sitios incaicos más importantes, al sur del lago Titicaca.

El camino corre en ascenso, en paralelo al río Las Pavas, y demanda cierta experiencia en trepar montañas y un buen entrenamiento físico. A lo largo del trayecto, por la zona de selva y bosque nubosos, se puede observar una importante biodiversidad propia, con una flora y una fauna especializada, característica de la altura en la que se encuentra, a nivel de canopea.

Además, a lo largo del recorrido se pueden observar cerca de 125 especies de animales que habitan la región, entre ellos, el guanaco y el puma. También hay tacuras, ocelotes, gatos monteses y ositos lavadores, yaguaretés, tapires, osos de anteojos, monteritas serranas, quiulas puneñas y cóndores.

A lo largo del trayecto, que tomará aproximadamente una semana, se podrán ver al comienzo especies vegetales como el aliso y el nogal, y plantas medicinales como el cebil, el tabaquillo y el laurel.

Camino arriba, cruzando por el sotobosque, formado principalmente por caña brava, se llega al refugio La Mesada, a 11 kilómetros de la entrada y a unos 1.500 metros sobre el nivel del mar, donde se puede pernoctar.

A partir de allí comienza el bosque montano, donde se encuentran ejemplares de amancay, sauco, pino de cerro y nogal criollo; por él se asciende 2 kilómetros hasta el puesto Don Diego, a 1.680 metros sobre el nivel del mar.

Por encima de las nubes, entre los bosques de queñoas y a 17 kilómetros de La Jaya, se llega al puesto Los Nacimientos, muy cerca del mirador La Cascada, a 2.700 metros sobre el nivel del mar.

El recorrido continúa siempre ascendente, entre chaguares, yaretas y lupinos, hasta el puesto La Cueva, a 21 kilómetros de la entrada al parque; y a tan sólo 3 kilómetros de allí se llega al sitio arqueológico La Ciudacita, a unos 4.400 metros sobre el nivel del mar.

Se recomienda llegar temprano, ya que está prohibido acampar en el sitio arqueológico, lo que obliga a regresar con tiempo a los puestos La Cueva o Los Nacimientos.

La Ciudacita o Pueblo Viejo del Aconquija es uno de los pocos ejemplos de arquitectura monumental puramente incaica al sur del lago Titicaca, que cumplió funciones religiosas: en sus plazas amuralladas se rendía culto al Sol.

También sirvió de centro político y administrativo, con carácter de baluarte fronterizo, ya que esta vía traspone las cumbres y se conecta con el camino incaico que alcanza a Chile a través del paso de San Francisco.

Sus recintos comunitarios, plazas ceremoniales, viviendas, piedras sagradas y corrales están repartidos en dos conjuntos diferenciados, y entre ellos corre una calzada de piedra laja, con un ancho de hasta tres metros.

Se puede llegar al Parque Nacional desde San Miguel de Tucumán, por la ruta nacional número 38, hasta Concepción, donde se encuentran la Intendencia y la Oficina de Informes, algunos hospedajes, comedores, almacenes, mercados y estaciones de servicio.

De ahí se toma la ruta provincial 365 hasta Alpachiri, donde se puede cargar combustible, hacer una provista básica y de cabalgadura, o valerse de un baqueano ; y de allí por un camino de tierra se llega al Parque Nacional Campo los Alisos.

Antes de emprender la aventura es imprescindible acercarse a la Intendencia del parque para gestionar el permiso correspondiente e informarse sobre las normas imperantes en el área protegida.

Debido a su altura, la amplitud térmica es notable (en verano ronda los 28° en la zona baja, mientras que en La Ciudacita es de 0°; y en invierno, en el piedemonte hay 16° y cerca de las cumbres, -10°), por lo que se recomienda hacer este viaje en otoño y mediados de primavera.

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