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Domingo 8 de diciembre de 2019

Corrientes: Pymes foresto-industriales buscan mejorar su productividad con el INTI

Sección
Economía
Fecha de publicación
3 de julio de 2019

En Corrientes, la provincia con la mayor superficie forestal implantada, especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) elaboraron un plan que identifica y aborda necesidades y problemáticas de ocho pymes. Entre los objetivos se incluye la posibilidad de aprovechar energéticamente los residuos del sector.

En la región Noreste, en Santo Tomé – Corrientes, especialistas del INTI de distintas provincias ponen en práctica un plan de asistencia técnica a un grupo de empresas de la industria maderera local.

Allí analizan sus problemas y necesidades, a la vez que diseñan propuestas para la mejora de los procesos productivos, optimización de tiempos, mejor empleo del equipamiento y de la materia prima, aprovechamiento energético de sus residuos y mejora del uso de energías eléctrica y térmica utilizadas en sus procesos actuales.

El Programa de Asistencia a Industrias del sector maderero de Santo Tomé, elaborado por el equipo del INTI en el NEA —principalmente desde las áreas de Procesos industriales y de Energías renovables y Gestión energética—, contempla a ocho empresas locales del sector mencionado y un cronograma de cinco meses de asistencia.

En primer lugar, se está llevando adelante el relevamiento de los procesos de cada una. A partir de esa instancia, se observarán puntos de mejoras en común en las industrias, para luego desarrollar propuestas de valor en común para todas y específicas para cada una de ellas.

En relación a problemáticas y objetivos comunes y transversales que se observan en las pymes, a partir del diagnóstico del Instituto, hay algunos temas ya identificados: eficiencia en la utilización de la materia prima y del tiempo para mejorar la productividad; eficiencia en la utilización de la energía eléctrica y térmica en los diferentes procesos para optimizar el uso de las mismas; potencial del aprovechamiento energético de los residuos biomásicos de madera para obtener mayor valor agregado a partir de la re-utilización de los residuos propios; y manejo sistemático de la información de control y mejora de los procesos.

Eso último se refiere a documentar debidamente aquello que contribuya al buen estado de las instalaciones y equipos y a ordenar los criterios para la programación de la producción desde la playa de rollos hasta la obtención de productos terminados, a fin de optimizar stocks, capacidades productivas y áreas de planta disponibles. Este ejercicio les permitirá tanto a técnicos y propietarios afinar sus costos y lograr mejorar sus márgenes de ganancia, además de mejorar la productividad, la vida útil de las máquinas y la operatoria del personal.

“No caben dudas que aún es mucho lo que resta por aprovechar de ese tipo de combustible, y que ese mayor aprovechamiento irá de la mano de una mejor adecuación del mismo, con secado, chipeo clasificado, briqueteado y peleteado”, señaló el director de NEA-Oeste del INTI, Víctor Arocha.

En lo que refiere a la re-utilización de residuos de biomasa que se generan en cada una de las industrias, se intentará conocer las cantidades generadas por tipo de residuo, determinar el potencial energético de los mismos y evaluar su aprovechamiento ya sea en la condición en la que se encuentran o mediante un previo acondicionamiento —secado— e incluso una industrialización —chips, briquetas o pellets.

Actualmente, solo un bajo porcentaje del residuo maderero es reutilizado para calderas, y por eso es que conocer sus características y su potencial energético les permitirá a las empresas abrir nuevos destinos de ventas que incrementen la rentabilidad actual.

A la vez, se pone el foco en el uso de la energía en las empresas, para conocer de qué forma están utilizando tanto la energía térmica como eléctrica y las posibilidades de hacer más eficiente su uso, mediante cambios en la forma de operar o con módicas inversiones.

En función de los ejes temáticos señalados y de otros que hacen a la realidad cotidiana de las pymes del sector, la propuesta de trabajo diseñada por el INTI incluye cinco grandes propuestas y distintas actividades a desarrollar como parte de cada una: mejoras en la productividad de las industrias —abarca los procesos de aserradero, secaderos y re-manufactura—, que incluye relevamiento de los procesos, análisis de oportunidades de mejora de la productividad, presentación de propuestas a cada una, acuerdo sobre los puntos a mejorar y desarrollo de las actividades de mejoras; mejoras en las metodologías de control y documentación de los procesos y en la medición de la productividad y de los costos; detección de falencias de afilado de sierras-cinta, circulares y cuchillas, de sus efectos en los procesos y recomendaciones de mejoras y capacitación en las salas de afilado; relevamiento de la biomasa generada y estudio y propuestas de su re-utilización para fines energéticos con agregado de valor para cada industria —uso propio o venta a terceros; estudio de la cantidad y forma de uso de la energía eléctrica y térmica en las industrias y propuestas para un uso más eficiente.

Cada una de estas instancias requerirá el trabajo de entre dos y cuatro técnicos del INTI por empresa. En cuanto al financiamiento, el gobierno provincial de Corrientes —por intermedio de la subsecretaría de Industria de Corrientes— realizó un aporte del 70 por ciento; el INTI aportó el 25 por ciento; y las empresas tendrán a su cargo el cinco restante.

Del residuo a biomasas energéticas de mayor valor

Uno de los objetivos más ambiciosos del proyecto refiere al potencial del sector para producción de energía. Al respecto, desde INTI-NEA destacan que el potencial energético de los residuos foresto-industriales es muy elevado, tanto por su poder calorífico como por su abundancia actual y creciente a futuro.

A eso debe agregarse que el costo de la energía proveniente de biomasas foresto-industriales en el NEA es mucho menor al de la energía equivalente que se generaría con combustibles derivados del petróleo: relación del orden de uno a 10 o incluso mayor. Por ese motivo, ya es una práctica común el uso de este tipo de combustibles en las industrias locales que necesitan de energía térmica en sus procesos industriales —madereras, tealeras y yerbateras, por ejemplo.

Actualmente, en la localidad de Gobernador Virasoro, a 80 kilómetros de Santo Tomé, se está instalando una planta de generación eléctrica a partir de biomasas con capacidad instalada final de 80 megavatios (MW). Este grupo de empresas tiene potencial para proveer con sus biomasas a dicha planta, pero siempre y cuando las acondicionen a las especificaciones requeridas. A su vez, existen proyectos para la instalación de otra planta de generación eléctrica por intermedio del mismo recurso en Santo Tomé. El estudio a cargo del INTI permitirá saber la capacidad de abastecimiento de biomasas energéticas de las industrias locales. Parte del proyecto consiste en realizar una cuantificación de la existencia y generación de biomasas por tipos y en la valoración energética de cada una.

En contexto

Corrientes es la provincia con la mayor superficie forestal implantada —550mil hectáreas. De acuerdo a un censo difundido por la subsecretaría de Desarrollo Foresto Industrial, del entonces ministerio de Agroindustria de la Nación, en 2015 había en la provincia 150 aserraderos, entre micro, pequeños, medianos y grandes, distribuidos en distintos sectores de Corrientes. Y había 3226 personas ocupadas en ellos. De acuerdo al mismo trabajo, las especies más comunes son pino, eucalipto, sauce, urunday, quebracho colorado y algarrobo.

Otro dato que expresa la importancia del rubro dentro de la economía correntina es la existencia, hace años, de un programa del gobierno provincial que atiende específicamente a las empresas: el Plan Estratégico Foresto Industrial de la provincia de Corrientes (PEFIC).

“No es la primera provincia en cantidad de industrias dentro del sector, pero cuenta con un potencial de desarrollo altísimo”, destacan desde INTI-NEA, y agregan: “En algunas de las compañías, la mayor parte de la producción se destina a exportación, algunos de sus productos son tablas, rollizos y machimbre, representan un gran volumen en la matriz de producción de la provincia”.

En primera persona

Una de las ocho empresas es Isomad, que cuenta con un aserradero en Santo Tomé y comercializa la mayor parte de su producción en la provincia de Buenos Aires: un 20 por ciento en la ciudad de La Plata, donde nació en 1978 como un proyecto unipersonal, y el resto en otras localidades bonaerenses. La firma vende madera aserrada seca y remanufacturas, que incluyen madera cepillada y machimbre.

“Es fundamental la asistencia del INTI, necesitábamos una mirada externa para dar un salto de calidad. Nos sedujo la posibilidad de trabajar con técnicos experimentados, que conocen la industria y tienen oficio”, destacó el presidente de Isomad, Héctor Sessa.

Por su parte, el gerente general, Guillermo Skrobel, precisó: “Buscamos mejorar en todo sentido el funcionamiento del aserradero. Para lograr eso, es necesario realizar inversiones grandes u optimizar lo que ya tenemos. Con la ayuda del INTI, nos inclinamos por la segunda opción, tratamos de mejorar cada proceso, en eficiencia energética, en el funcionamiento del equipamiento y la maquinaria, identificar y solucionar cuellos de botella, y en todo lo que ayude a producir más y mejor”.

Fuente: Prensa INTI

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