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Domingo 20 de junio de 2021

Condenan a narcos paraguayos que usaban barcos que transitaban por la hidrovía para traficar marihuana

Sección
Seguridad
Fecha de publicación
11 de junio de 2021

En setiembre de 2019, Prefectura Naval secuestró unos 291 kilos de marihuana que venían desde Asunción en el barco tanquero Don Juan, que amarró en una boya del lado entrerriano, cerca de La Paz. Y en lanchas rápidas, una banda de narcos paraguayos llevaron el cargamento a Santa Rosa de Calchines, Santa Fe, donde existía un centro de acopio de los estupefacientes.

La organización asentada en Santa Fe estaba conformada por ciudadanos paraguayos y santafesinos que tenían contactos con la provincia de Buenos Aires. A esta banda la empezó a investigar el fiscal federal Santiago Marquevich tras detectar esta célula en el country Los Pingüinos de Merlo.

Por este caso, nueve personas fueron condenadas en un juicio abreviado a penas de entre 2 y seis años. Las sentencias más duras fueron para los paraguayos Emilio Curi Huespe, Mauricio Bogado Leiva y Hugo Rolón Valdez. El único santafesino condenado fue un pescador que se llama Héctor Fernández; según la investigación del fiscal Walter Rodríguez era el dueño de la embarcación El Sabalito, que usaban para trasladar el cargamento de marihuana desde el buque a la costa santafesina.

Los investigadores presumen que la caída de Itatí como centro de acopio de marihuana, en marzo de 2017, obligó a los narcos paraguayos, que son los mayores productores del cannabis, a buscar otros canales más sofisticados que aquel enclave en Corrientes para llegada de la droga a la Argentina.

Antes, los cargamentos de marihuana cruzaban el Paraná desde Itá Corá, en Paraguay, en canoas y lanchas que no tardaban más de diez minutos en atravesar los 2000 metros que tiene el río en la zona de Itatí, que es la frontera líquida entre dos países.

La caída de la organización liderada por Federico Marín, alias Morenita, que funcionaba con un tejido de complicidades que incluía desde el intendente, al comisario, gendarmes y prefectos, e incluso el propio juzgado federal de Corrientes, obligó a los narcos paraguayos realizar operaciones de tráfico de drogas sin intermediarios argentinos, y con una logística más sofisticada y costosa.

El reemplazo de los intermediarios argentinos por narcos paraguayos, que cubren toda la cadena del tráfico de estupefacientes, desde el cultivo al contrabando del cargamento de droga, enciende alarmas por la crisis de seguridad que atraviesa Paraguay, arrinconado por el poder de los grupos criminales brasileños como Comando Vermelho y Primer Comando Capital, que están en proceso de clara expansión, aunque aún no se han detectado células operativos en Argentina, donde se sospecha que sirve por ahora como “territorio propicio para el lavado de dinero” y también para la adquisición de armamento, como surge de las dos causas de tráfico de armas de la organización que lideraba Román Ragusa desde Buenos Aires y Rosario.

Del arco a la cárcel

En junio de 2019 en una cárcel paraguaya se detectó una banda que traía droga a Santa Fe. La Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) de Paraguay secuestró en un campo en José Leandro Oviedo, Paraguay, a 40 kilómetros de Posadas, Misiones, 448 kilos de cocaína enterrados en una pista clandestina. Cerca de un hangar que pertenecía a un familiar de un diputado paraguayo incautaron siete avionetas.

El fiscal Hugo Volpe, quien encabezó la investigación, aseguró en Asunción que esta organización “utilizaba pistas clandestinas ubicadas en la zona sur de Paraguay y viajaban hasta Rosario, Santa Fe, y Montevideo”.

Entre los detenidos se encontraba el argentino Juan Carlos Balmaceda, quien era el contacto de la organización para introducir los cargamentos de cocaína que provenían de Bolivia en territorio argentino.

El jefe de la organización era el exarquero de Universal de Encarnación Víctor Hugo Gaona Burgos, de 43 años, quien actualmente está detenido en la cárcel de Encarnación, condenado a 18 años de prisión por tráfico de estupefacientes. Gaona Burgos comandaba la banda desde la prisión a través de sus familiares.

Lo que provocó mayor escándalo fue que las siete avionetas que se utilizarían para trasladar la cocaína a la Argentina, según señaló la fiscal Cáceres, fueron secuestradas en un hangar de la familia del diputado del Partido Colorado Freddy D’Ecclesiis.

En una investigación que llevó adelante el fiscal federal de Santa Fe Walter Rodríguez se detectó otro lazo con Paraguay a través del policía narco Adrián Celer, que comandaba una banda narcopolicial que “mejicaneaba” droga, haciendo allanamientos, a otros vendedores de droga, que probablemente eran protegidos por otra rama de la fuerza de seguridad.

En el celular que le secuestraron a Celer durante el robo a un búnker de droga en la capital provincial aparecieron los contactos con Jorge Luis Duarte, un santafesino afincado en Paraguay que sería proveedor de cocaína y marihuana de bandas santafesinas. Duarte fue herido en enero de 2018 cerca de Ciudad del Este por dos sicarios en moto. Antes de ser baleado, le prometió a Celer que podrían traer un cargamento grande a Santa Fe de unos 1000 kilos.

Uno de esos cargamentos de gran porte fue detectado el 2 de noviembre de 2014 en un camión con 1662 kilos de marihuana en un basural de Arroyo Leyes, en Santa Fe. El caso terminó en un escándalo y con diez policías condenados, entre ellos, Alejandro “Aguja” Agüero, quien en ese momento estaba a cargo de la Inspección 8ª de la Unidad Regional I. Hay sospechas de que Celer participó de esta extraña movida donde no había un camión sino dos y la droga provenía de Paraguay.

Fuente: lanacion.com.ar

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