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Sábado 4 de diciembre de 2021

Norte Grande: el Gobierno nacional construirá un nuevo gasoducto para abastecer al norte del país

Sección
Infraestructura
Fecha de publicación
15 de octubre de 2021

La obra pública demandará una inversión total de USD 1807 millones y se desarrollará entre 2022 y 2025; cuáles serán los beneficios del emprendimiento

El gobierno construirá un nuevo gasoducto, denominado Presidente Néstor Kirchner, que permitirá abastecer gradualmente con gas nacional las demandas del norte, actualmente cubiertas con gas de Bolivia.

La obra demandará una inversión total de USD 1807 millones, en dos tramos: el primero (Tratayén-Saliquelló) de USD 1145 millones y el segundo de USD 662 millones, hasta San Jerónimo.

Las fuentes de financiamiento de estas obras, que se desarrollarán entre 2022 y 2025, serán el presupuesto nacional (USD 530 millones y parte de los ingresos del impuesto a las grandes fortunas (USD 480 millones). A esto se se sumará el aporte de los privados, a través de las siguientes vías: “Modificación de la Ley 27.605 estableciendo la posibilidad que cargadores interesados pacten contratos libremente con IEASA (prioridad YPF); y creación de Fideicomiso financiero, con dos posibles caminos para financiamiento: interesados cargadores prepaguen acuerdos pactados con IEASA, o un fideicomiso que cuente dentro de sus bienes los ingresos para repagar un instrumento de deuda con garantías de cobro del Estado Nacional”.

Con las obras complementarias, la inversión pasa a USD 2096 millones, según las cifras oficiales.

Fuentes oficiales explicaron que el emprendimiento, que realizarán YPF y Enarsa, “es un componente medular del conjunto de obras tendientes a ampliar la capacidad del sistema de transporte y gas y a optimizar su utilización”.

Con sus obras complementarias permitirá “aprovechar la capacidad disponible en la infraestructura de TGS y TGN y poner en valor el GNEA, al llegar a San Jerónimo con 20 milímetros cúbicos diarios, lo que permite el abastecimiento del Litoral y el Noreste, históricamente postergado, ya que aún no cuentan con acceso a la red de gas o son abastecidas por propano”.

Además, permitirá “consolidar la interconexión de los sistemas de transporte existentes, dotando de mayor confiabilidad y seguridad al suministro de las demandas actuales del Anillo de GBA y de la zona de los tramos finales del sistema de TGN entre Cardales y el Anillo GBA”.

También, permitirá disponer de “caudales de gas provenientes de yacimientos de las cuencas Neuquina, Golfo San Jorge y Austral, actualmente transportados por capacidades disponibles de los sistemas Neuba I, Neuba II, San Martín y Tramos Finales, como por las generadas por la nueva infraestructura a construir”.

Además, se podrá abastecer “el mercado interno de forma confiable y competitiva, sustituyendo totalmente, en una primera etapa, el GNL importado en Bahía Blanca y el uso de combustibles líquidos o Escobar, en una etapa final”.

A su vez, reducirá “el costo de abastecimiento de la demanda nacional, con un efecto claro de sustitución de importaciones que repercute favorablemente tanto en la balanza comercial como en los subsidios energéticos”.

En este sentido, se podrá “escalonar la obra ajustándola a las necesidades de la demanda y disponibilidad de gas, dado que se trata de un proyecto modular y contar con una traza central estratégica, reforzando el suministro al área GBA y Litoral con gas natural local mediante ampliaciones eficientes, así como el abastecimiento de la Patagonia y Bahía Blanca sin necesidad de obras adicionales”.

También, tornará viable “la exportación regional al norte y centro de Chile, a Brasil y al mercado internacional de GNL (a localizarse en Bahía Blanca)” y potenciará el consumo de gas en el polo petroquímico de Bahía Blanca, “viabilizando inversiones en un sector de alto valor agregado”.

Paso fundamental

Según se destacó, “el gasoducto Néstor Kirchner constituye un paso fundamental hacia el autoabastecimiento gasífero; debido a su traza, no sólo compensa la reducción de las importaciones desde Bolivia en el corto plazo, tal como lo hace el proyecto de La Mora – Tío Pujio (TP), sino que también (y a diferencia de éste) permite prescindir de las importaciones de GNL desde la terminal de Bahía Blanca”.

Además, permitirá “reducir a la mitad las importaciones de GNL en la terminal de Escobar y contribuirá “a la reducción del 80% de las importaciones de combustibles líquidos para generación”. Por el otro lado, contribuirá con “una diversificación de la matriz exportadora, tanto a nivel regional como por la posibilidad de exportar GNL desde Bahía Blanca”.

“Con las obras de los hitos 1 a 2 se disminuye el déficit de la balanza comercial gasífera en cerca de un 50%. Con la totalidad de las obras del GNK se revierte la balanza pasando de déficit de cerca de 2.500 MMUSD (23 MMm3/d) a un superávit de mas de 300 MMUSD (11 MMm3/d)”, detallaron.

Fuente: Infobae

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