La iniciativa, que utilizará alta tecnología para la producción, es liderada por ARPULP S.A., una empresa argentina con accionistas de larga trayectoria en la provincia de Corrientes.
El gobernador Juan Pablo Valdés dio el primer paso para poner en marcha, en el Parque Industrial Ituzaingó, la construcción de esta fábrica de última generación, que será la más grande de fibra larga de pino del mundo.
Alejandra Aranda, CEO de Arpulp, anticipó que “tendremos por delante varias etapas críticas para llevar el proyecto a su fase final. Durante 2026, la prioridad será realizar un estudio ambiental profundo, alineado con los estándares de calidad y seguridad mundiales para esta categoría. Por otro lado, el fondo de inversión Pegasus comenzará con las tareas de búsqueda de financiamiento estratégico de gran escala. En esa hoja de ruta, para 2027 estaremos concentrados en la ingeniería básica y de detalle”.
Fernando Correa, con amplia trayectoria internacional en la industria forestal y a cargo de la tecnología industrial de este proyecto, remarcó que “si todas las exigencias financieras logran avanzar en término, entre 2028 y 2030 estaremos dedicados a la construcción de la planta modelo, para comenzar a operar a pleno hacia finales de 2030”.
En lo inmediato, ya comenzaron los trabajos de evaluación ambiental, a cargo de la consultora ECONSUL Ingeniería Ambiental que, junto con el Instituto Correntino del Agua y del Ambiente (ICAA), llevará adelante este proyecto bajo las normas más exigentes del mundo en materia de cuidado ambiental.
La invesión será de 2.000 millones de dólares y proyecta una facturación anual cercana a los 900 millones de dólares, estimando la creación de 13 mil puestos laborales.
