Predominaron las escapadas de cercanía. Se organizaron numerosos eventos en todo el país, que traccionaron, pero que no alcanzaron para motorizar a un segmento del turismo que tiene su ecuación de ingresos más comprometida.
De acuerdo con el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), el cuarto fin de semana largo del año movilizó a 1.066.464 turistas en todo el país, que generaron un impacto económico directo de $ 235.008 millones en alimentos, bebidas, alojamiento, transporte, recreación y compras, con una distribución más concentrada en consumos básicos que en gasto recreativo.
El gasto promedio diario por turista fue de $ 110.181. La estadía promedio fue de dos noches. A su vez, el gasto total real fue un 32,9% menor al del año pasado.
Los destinos tradicionales concentraron buena parte del movimiento, aunque con niveles más moderados que en otros fines de semana largos. Ciudades como CABA, Mendoza, Córdoba, Bariloche y Puerto Iguazú mantuvieron su capacidad de atracción, apoyadas en su infraestructura, conectividad y oferta diversificada.
Se destacaron destinos que traccionaron su demanda a partir de eventos específicos. Goya, con la Fiesta Nacional del Surubí; La Cumbre, con el Desafío del Río Pinto; Concordia, con el TC2000; y Yerba Buena, en Tucumán, mostraron niveles de ocupación elevados, concentrando el mayor dinamismo del fin de semana.
Aerolíneas Argentinas transportó más de 158.000 pasajeros en cuatro días, con una ocupación promedio del 82% y picos superiores al 90% en vuelos de cabotaje. Los mayores flujos se concentraron entre jueves y viernes, con más de 34.000 pasajeros diarios.
Mendoza, Córdoba, Puerto Iguazú, Bariloche y Salta se ubicaron entre los destinos más elegidos, confirmando que el turismo interno continúa siendo el principal motor del sector, incluso en un contexto económico desafiante.
El fin de semana largo marcó un nuevo récord en el uso de medios de pago digitales. Con los bancos cerrados durante el feriado del viernes, las billeteras virtuales se consolidaron como la herramienta principal para el consumo turístico, especialmente en gastronomía, ferias y comercios pequeños mediante pago con código QR.
