Norte Grande: Aprovechar el río Bermejo es clave para el desarrollo del NEA-NOA

Dr. Juan José Guaresti – Ex director del Banco Central de la República Argentina

 

El río Bermejo nace en las montañas de Bolivia e ingresa a territorio argentino por Salta. Tiene unos 1.300 kilómetros de largo hasta su desembocadura en el río Paraguay, y un caudal promedio de unos 450 metros cúbicos (m3) por segundo. Es un río difícil para la navegación, porque puede llegar a 5.000 m3 por segundo de caudal y no más de 20 m3 por segundo en determinadas épocas del año.

Desde 1957, se decidió utilizar ese río para el transporte de cargas, producción de hidroelectricidad, riego y agua potable para consumo humano y reducir los sedimentos que le entregan varios de sus afluentes.

Los datos se obtuvieron de las obras de Nicolás Boscovich Geoestrategia para la integración regional y el cuaderno académico de la Escuela de Defensa Nacional “Aprovechamiento fluvial múltiple del río Bermejo”, ambos de inexcusable lectura.

Navegación

Boscovich abogó por la utilización del Bermejo como medio de comunicación y de transporte dado que el costo del instrumento fluvial es la quinta parte que el del ferroviario y apenas un 7% que el del camión.

Esta apreciación depende de la distancia por recorrer, pero muestra que la navegación fluvial puede reducir el nivel de precios de la economía argentina. La baja del costo de los bienes y servicios de producción nacional incrementaría nuestra capacidad para insertarnos en los mercados mundiales y aumentar las exportaciones.

El aprovechamiento del Bermejo permitiría reuperar unos 250 mil kilómetros cuadrados (km2) de suelo inundable y darles salida al mar a Bolivia y a Paraguay

El Bermejo ha sido calificado de ”salvaje” por las variaciones en su cauce, pero se pueden usar sus aguas para navegar en un canal lateral al cauce del río, según el decreto ley 16.288/56 del presidente provisional Pedro Aramburu. Luego, por un decreto de octubre de 1956, se decidió estudiar la factibilidad de la construcción de un segundo canal que, partiendo del río, “cruce las provincias de Salta, Santiago del Estero y Santa Fe hasta desembocar en el Paraná“.

En 1957 se creó la Comisión Regional del Río Bermejo (Corebe), que fue presidida por el contralmirante Gregorio Antonio Portillo. Sus trabajos inspiraron a Boscovich, porque establecieron la filosofía del emprendimiento, que era utilizar el caudal de ese río y sus afluentes para “la creación de una infraestructura de usos múltiples: energía, navegación, control de crecidas, neutralización de sedimentos, provisión de agua para beber y usos industriales, riego, ganadería, forestación y un sinnúmero de beneficios indirectos para todo el norte argentino”.

Sin perjuicio de que es necesario replantear muchos aspectos del proyecto, Boscovich lo califica de ”excepcional para hacer del aprovechamiento del Bermejo un eje de desarrollo y un eje integrador del Norte Grande (NEA-NOA) y de la Región Centro (Córdoba-Santa Fe- y Entre Ríos) y al proceso de complementación físico regional del Mercosur-Cono Sur”.

Desarrollo

Mediante el río Bermejo se quiere desarrollar una zona casi desértica de unos 250 mil km2 instalada en el corazón del Norte Grande y que comprende parte de las provincias de Chaco, Formosa, Salta, Santiago del Estero y noroeste de Santa Fe.

Para ello, se deben construir dos canales navegables, producir energía eléctrica y dejar para el consumo humano e industrial, además del riego para las mejores tierras y cría de ganado, la mayor parte del caudal disponible. Los dos canales por construirse tendrían unos 45/50 metros de ancho por tres de profundidad y en conjunto alcanzarían 1.730 km y requerirían 40 m3 por segundo de agua trabajando las 24 horas del día. Ello significaría menos del 10% del caudal regulado del Bermejo.

La navegación en los canales se haría por medio de barcazas de escaso costo y gran capacidad de carga. Boscovich plantea la idea de utilizar barcazas autopropulsadas, livianas, de poco calado. Una barcaza con carga útil de mil toneladas equivale a un tren de 30 vagones.

El consumo de combustible del remolcador es muy inferior al de la locomotora, porque el roce con el agua gasta menos energía que el roce con el suelo.

La cita de Boscovich que transcribiremos explica el propósito de este artículo: ”El destino actual del agua de los 450 m3 por segundo del Bermejo es volcarse en el río Paraguay, este en el Paraná y de allí al Atlántico, sin brindar utilidad alguna».

En lugar de ello, se propone:

Consumo doméstico: para unos dos millones de personas se necesitarían 7 m3 por segundo. O sea, 590 millones de litros diarios. Energía eléctrica: se obtendrían 3.087 millones de kW/hora por año. No se indicó el consumo de agua que tendría, pero se supone que es muy escaso.

Para la ganadería: con un consumo de 10 m3 por segundo se podrían mantener 17.280.000 animales vacunos en la zona de influencia de ambos canales.

Consumos industriales: en una primera etapa, se consumirían de 8 a 10 m3 por segundo.

Agricultura: se estimaron 2.800 litros por hectárea, lo que consumiría 100 m3 por segundo en tres millones de hectáreas. El consumo sería mayor si se tratara de usos más intensivos (chacras).

La Argentina ahora está literalmente sin un peso, pero es buena la oportunidad para recordar un milenario proverbio vasco que dice: ”Lo imposible, poniéndose a ello, está hecho”.

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