Norte Grande: apuestan a la Liga federal para jugar en 2023

Quieren ser el fiel de la balanza para definir la candidatura del peronismo. El tándem de Jalil y Quintela. El link con Manzur. Kicillof y el guiño de CFK.

 

La reciente concreción de la Liga de Gobernadores es el resultado de los pasos que dieron con la precisión de un relojero los mandatarios peronistas del Norte Grande, sobre todo, y que adquirió otro volumen con la incorporación del gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, que sorprendió a algunos de sus pares. ¿Por qué? Porque leen en esa movida un guiño de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Así, este espacio plantea convertirse en el fiel de la balanza para determinar o elegir de quién será la candidatura a Presidente por la coalición gobernante en 2023.

 

La liga la integran los gobernadores de Buenos Aires, La Pampa, Entre Ríos, La Rioja, Catamarca, Santiago del Estero, San Juan, Tucumán, Misiones, San Luis, Salta, Formosa, Chaco, Chubut y Tierra del Fuego y la gobernadora de Santa Cruz. En su totalidad, peronistas, oficialistas o provincialistas con acuerdos varios con la Casa Rosada, como los casos del salteño Gustavo Sáenz o el misionero Oscar Herrera Ahuad. Refulge en medio de esa juntada la ausencia del santafesino Omar Perotti, que hace su propio juego y esgrime algunas razones políticas y otras instrumentales.

 

El acta de constitución fue rubricada otra vez en esa usina en donde se tejen acuerdos que es el Consejo Federal de Inversiones (CFI), que desde el año pasado es la unidad básica de los mandatarios peronistas del norte argentino. Allí surgieron documentos que instalaron temas claves para el federalismo, como la iniciativa para modificar la composición de la Corte Suprema y el reclamo por una distribución equitativa de los subsidios para el transporte público que el Poder Ejecutivo aún no resolvió, pero que ya se debate en el Congreso.

 

En el scrum de autoridades provinciales hay lógicas que responden a movimientos internos que, con el paso del tiempo, están cada vez más claras. Por ejemplo, un espacio gravitacional está integrado por los mandatarios Raúl Jalil, de Catamarca, y Ricardo Quintela, de La Rioja. Juegan en tándem y cultivan una excelente relación con el jefe de Gabinete de ministros, Juan Manzur, que, a su vez, posee en tierras riojanas sus empresas de producción de aceitunas y aceite de oliva. Otra pieza de este engranaje es la figura del actual gobernador interino de Tucumán, Osvaldo Jaldo, que asumió cuando Manzur se sumó al Gabinete por sugerencia de la vicepresidenta en aquella carta-bomba que hizo pública tras la derrota del oficialismo en las PASO y que el presidente Alberto Fernández transformó en designación.

 

Hasta hace un mes había indicios de que Quintela y Jalil habrían estado dispuestos a dar su apoyo a una hipotética candidatura a la reelección del Presidente cuando Fernández hizo pública esa intención durante un acto por el Día de la Mujer, en el municipio bonaerense de José C. Paz. Lo ratificó en los primeros días de mayo desde Madrid en una entrevista a un medio español durante una gira oficial. Desde entonces, no volvió a hablar del tema, ni tampoco sus espadas más cercanas, al mismo tiempo que crecían las señales de acercamiento con el kirchnerismo.

 

«Ricardo (Quintela) sabe que un paso en falso podría generarle algunos dolores de cabeza, por lo que decidió llamarse a silencio sobre cualquier opinión acerca de quiénes podrían ser candidatos en el oficialismo en 2023, pero mira de reojo cada gesto de Manzur para no quedar descolocado», confesó a Letra P un dirigente que camina con comodidad por los pasillos de la Casa de Gobierno riojana.

 

Casi en espejo, Jalil hace lo propio. «Raúl es consciente que el espaldarazo del Gobierno a la actividad minera es clave para el presente y el futuro de la provincia, por eso baja su perfil al mínimo y no quiere ni opinar, al menos en público, sobre las elecciones nacionales del año que viene», sostuvo a este medio un diputado provincial oficialista.

 

Al jefe catamarqueño lo sorprendió la renuncia de Matías Kulfas y la asunción de Daniel Scioli en el Ministerio de Desarrollo Productivo. Ya tenía armadas las valijas para viajar junto a otros cinco gobernadores de provincias productoras de metales a la edición 2022 de la Prospectors and Developers Association of Canada (PDAC) que acaba de finalizar en el extremo norte del continente, considerada la feria sobre minerales y minería más importante del mundo. Por el cortocircuito oficialista solo el ministro de Economía, Martín Guzmán, pudo bajarse de ese avión. Jalil no pudo estar en la asunción del exgobernador de Buenos Aires pero sí garantizar que la catamarqueña María Fernanda Ávila, exministra de Minería provincial, de su extrema confianza, continúe como Secretaria de Minería en el nuevo gabinete de Scioli.

 

La incógnita por estas horas es si la Liga funcionará con la misma lógica con la que venía haciéndolo el espacio de gobernadores oficialistas del Norte Grande, cuyos ejes discursivos y de acciones apuntaban a fortalecer el país federal a la hora de asignar recursos. Su ampliación, con el visto bueno de CFK, le otorgó otra dimensión y pone en carrera a potenciales aspirantes a suceder a Fernández, que ya dejó de hablar de seguir cuatro años más en la Casa Rosada. Aunque en público se oculte, por ahora, los gobernadores oficialistas y aliados procurarán que el próximo Presidente no sea un «porteño federalista», sino alguien que represente de manera genuina al país del interior.

 

 

Fuente: Letra P.-

 

 

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